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SISTEMA MINERVA

Asistencia 24/7

Control de Flota Minerva

Asistencia en carretera

La asignación de recursos y la atención telefónica dejan de depender de quién esté en sala: las resuelve la inteligencia artificial, las veinticuatro horas y con el mismo criterio.

Sistema totalmente responsive para poder usarlo en cualquier dispositivo.

Panel de control con los servicios pendientes de asignar y la propuesta del sistema, los que están en curso y el estado de la flota.

SERVICIO NUEVO · 03:14

Ya va de camino.

Entra un servicio: lo acepta, elige la grúa y avisa al conductor.

Cada servicio queda repartido en menos de un minuto y con su motivo escrito. Y de paso, atiende el teléfono con voz natural.

Cómo reparte un servicio Cómo atiende el teléfono

LO QUE CAMBIA

Respuesta al momento.

Cada servicio, resuelto en el minuto en que entra.

  • Respuesta inmediata a cualquier hora: el servicio se acepta en cuanto aparece.
  • El criterio de tu empresa, aplicado igual a las tres de la madrugada que a mediodía.
  • El trabajo repartido con equidad entre los conductores disponibles.
  • El teléfono siempre atendido, con el estado real de cada servicio.
  • Tu equipo, libre para lo que de verdad pide cabeza y trato humano.

QUÉ ES MINERVA

Una empleada digital.

Decide, reparte y habla por teléfono.

Minerva es la parte del CFM que decide: un sistema automático e inteligente de asignación de servicios de asistencia en carretera. Recibe cada servicio que llega, decide si conviene aceptarlo, elige la grúa capaz de atenderlo y avisa a su conductor. Todo con las condiciones que fija tu empresa, a cualquier hora del día y de la noche.

Acepta

Mira cada servicio que entra y resuelve si se coge, con las condiciones que ha puesto tu oficina. Deja escrito el porqué.

Reparte

Elige la grúa que puede con ese vehículo, mira quién está cerca y quién lleva menos trabajo, y avisa al conductor.

Atiende

Coge el teléfono, consulta la base de datos y responde con el estado real del servicio. También llama ella cuando conviene.

EL DIFERENCIAL

Sin turnos ni guardias.

Los dos procesos que exigen sala cubierta, resueltos por el sistema.

Repartir los servicios y atender el teléfono son las dos funciones que obligan a mantener sala cubierta las veinticuatro horas del año. Sin turnos de noche, sin guardias de fin de semana, sin bajas ni faltas de asistencia, y con el mismo criterio en agosto que en diciembre. Un temporal o una punta de invierno se absorben sin reforzar el turno, y el equipo pasa de repartir a supervisar.

TELÉFONO

Atención telefónica sin operador

Tarjeta de un servicio en el panel: la inteligencia artificial está hablando con el asegurado; se ve el tiempo de llamada y un botón para escucharla.
La llamada con el asegurado, en curso, vista desde el panel.

El sistema atiende la llamada, conversa con el conductor, identifica el vehículo, determina la incidencia y el destino, y lo registra en el expediente. Deriva a una persona cuando el caso lo requiere.

«Buenas noches. ¿Me indica la matrícula, por favor? … ¿El vehículo arranca? … ¿Prefiere su taller habitual o el más cercano?»

También emite llamadas: contacta con el asegurado antes de movilizar la grúa para confirmar la avería real, porque la descripción que llega de la compañía no siempre coincide con lo que hay en carretera. De esa verificación depende el vehículo que se envía, y con él el coste del servicio. Si falta la posición exacta del vehículo, le pide que la mande con un enlace por mensaje; y si no se sabe cuánto pesa, le pregunta la marca y el modelo.

REPARTO

Asignación automática de recursos

Tarjeta de un servicio sin asignar en el panel: el sistema propone un operario con su tiempo de llegada, su vehículo y su carga del día, y el responsable puede asignarlo o elegir otro.
La propuesta del sistema para un servicio sin asignar.

Cruza el peso y las dimensiones del vehículo asistido con la capacidad de cada grúa, la carga de trabajo de cada operario, su posición y las capacidades que tiene declaradas. Y resuelve: el trabajo se reparte, y entre quienes llevan la misma carga va el más cercano. La distancia y el tiempo de llegada se miden por la carretera, con un servidor de rutas propio sobre los mapas de OpenStreetMap (© colaboradores de OpenStreetMap, con licencia ODbL), sin pagar a nadie por cada consulta.

«Toni Serra, vehículo taller: único compatible con un estacionamiento de 2,20 m de gálibo. Tiempo estimado de llegada, 11 minutos.»

La decisión se entrega motivada y con los descartes a la vista. El responsable la confirma o la modifica, y entonces el sistema registra el motivo. El criterio es idéntico a las cuatro de la madrugada que a mediodía. Y lo pone cada empresa: decide cuánto pesa cada cosa —el reparto del trabajo, la cercanía, lo que cuesta cada tipo de vehículo, el descanso que le queda al operario, los puntos de su carné, las herramientas que lleva y lo que sabe hacer—, desde no contar nada hasta mandar sobre todo lo demás.

Cuando no hay instrucción para un caso —no queda ninguna grúa que pueda, no se ha podido leer la orden, la llamada no confirma la avería—, el panel enseña lo que va a hacer el sistema y por qué, y espera unos minutos por si alguien lo cambia; si nadie lo cambia, lo hace. Lo que decide la oficina, con su motivo, ordena las opciones de la vez siguiente, y cada operador puede apagar ese aprendizaje en su sesión cuando decide algo que no debe repetirse. Si la grúa que hace falta está ocupada, calcula cuándo quedará libre y cuándo llegaría, y la espera si llega dentro del margen que fija la compañía.

LO PRINCIPAL · REPARTO AUTOMÁTICO

Así reparte Minerva.

Del aviso al conductor en marcha, en un minuto.

Esto es lo que ocurre desde que el servicio aparece hasta que un conductor va de camino. Cada paso lo da Minerva sola.

Servicio recibido

Hora
03:14
Vehículo
Furgoneta
Avería
No arranca
Recogida
Polígono, en la calle
Se pide
Grúa
  1. 03:14:02

    Lee el servicio entero

    Matrícula, población, avería y qué tipo de grúa se ha pedido. Cuando algún dato decisivo llega más tarde, espera a tenerlo y decide con la información completa.

  2. 03:14:04

    Resuelve si el servicio se coge

    Lo pasa por las condiciones de tu oficina: compañía, población, tipo de vehículo, tipo de recogida y horario. Si encajan, lo acepta ella misma; si conviene esperar recursos, lo deja en espera y avisa.

    Acepta cumple todas las condiciones

  3. 03:14:06

    Se queda con los conductores disponibles

    Trabaja con los que están conectados y libres en ese momento, y respeta a quien ya haya pasado ese servicio.

  4. 03:14:07

    Comprueba qué grúa puede con ese vehículo

    Cruza el tipo de grúa de cada conductor con el vehículo que hay que mover, y respeta lo que se ha pedido: si piden grúa, va la grúa. Las combinaciones válidas las define tu oficina en una tabla, y Minerva se atiene a ella.

    Se queda con las plataformas: son las que pueden con una furgoneta

  5. 03:14:08

    Elige entre las que quedan

    Se lo lleva quien menos servicios ha hecho hoy: así el trabajo queda parejo al final de la jornada. La distancia solo desempata, entre los que llevan la misma carga.

    • Plataforma 04a 6 km · 2 servicios hoyElegida
    • Plataforma 11a 5 km · 5 servicios hoyLleva más carga
    • Plataforma 07a 24 km · 1 servicio hoyQueda lejos
  6. 03:14:12

    Llama al conductor y espera su respuesta

    Le cuenta el servicio por teléfono o por mensaje. Si prefiere pasarlo, sigue con el siguiente de la lista al instante, y la oficina duerme tranquila.

  7. 03:15:03

    Cierra la asignación y avisa a la oficina

    Antes de cerrar confirma que el servicio sigue libre, de modo que respeta cualquier movimiento que haya hecho el equipo mientras tanto. Después deja el aviso con lo que ha hecho y por qué.

La última palabra es de la oficina. Cada decisión llega con dos botones —confirmar o corregir— y queda registrada con su motivo. Los interruptores de qué hace sola y qué propone los lleva tu equipo.

CRITERIOS DE ASIGNACIÓN

La grúa que corresponde.

Decide el vehículo que puede y el operario que corresponde.

Que pueda es una cuestión técnica: peso, dimensiones y gálibo deben cumplirse. Que corresponda es una cuestión de reparto: proximidad, carga de la jornada y disponibilidad efectiva. Se resuelven a la vez, con magnitudes medibles y no con etiquetas.

Ficha de un vehículo en el panel: tipo, matrícula y localizador, estado, última posición, altura de carga y servicios del día.
La ficha del vehículo: de aquí salen las magnitudes que decide el reparto.
  • Peso

    Tara del vehículo asistido frente a la capacidad de carga y de remolcaje de cada grúa. Cuando la compañía no manda el peso, el sistema lo saca de su propio catálogo de pesos y medidas por marca y modelo.

  • Dimensiones

    Longitud de plataforma y altura máxima de carga frente al vehículo que hay que transportar.

  • Gálibo

    Estacionamiento subterráneo o con limitación de altura: solo admite vehículo taller.

  • Tracción

    Un vehículo de tracción total no admite remolcado. Si procede transporte, exige plataforma.

  • Tipo de avería

    Cada avería dice qué vehículos, qué herramientas y qué habilidades del operario pide, incluida la reparación in situ, con una o varias formas de resolverla. Cada cosa es obligatoria, preferente o solo cuenta a favor de quien la tiene.

  • Exigencias de la compañía

    Rotulación exigida, medio solicitado y condiciones particulares de cada contrato. Y su margen de cercanía, en minutos: si la grúa más económica de las que pueden llega dentro de él, va ella; si no, la que llega antes.

  • Descanso obligatorio

    Un operario en pausa entra en el reparto según el tiempo que le reste, que se suma al de llegada.

  • Radio de actuación

    Cada tipo de vehículo tiene definida su distancia máxima de desplazamiento.

Lo que se ha hecho manda sobre lo que dice el papel

Los pesos y las dimensiones dicen lo que la ficha técnica autoriza. La calle no siempre dice lo mismo. Cuando un responsable manda una grúa a un vehículo que en el papel no le correspondía y el servicio se lleva a cabo, el sistema lo aprende: desde ese momento esa pareja de vehículo y grúa deja de descartarse, por mucho que las magnitudes digan otra cosa.

Y se puede echar atrás

Lo aprendido no se queda grabado a fuego. Cada pareja se ve en una pantalla, con cuántos servicios lleva hechos y quién la autorizó la primera vez, y se retira indicando por qué, por si fue una excepción que no debe repetirse. El sistema solo aprende de lo que ordena una persona: lo que decide él por su cuenta no le enseña nada.

Entre los vehículos compatibles, el orden de preferencia lo define cada empresa: tiempo de llegada, reparto equitativo de la carga o la combinación que se establezca. Cuando ningún recurso cumple, el aviso dice qué criterio ha dejado la selección vacía.

LAS CONDICIONES

Tus reglas mandan.

Las pones tú, y se cambian en un clic.

Minerva aplica vuestro criterio, tal y como lo escribáis. Todo esto vive en el panel y se ajusta cuando cambie vuestra forma de trabajar.

  • Con quién trabajáis y dónde

    «De esta compañía, los servicios de esta población.» Las poblaciones las reconoce aunque vengan escritas de cualquier manera.

  • Cuándo conviene esperar

    «Las motos, con remolque o plataforma.» Si en ese momento están ocupadas, el servicio queda en espera y la oficina lo sabe.

  • Qué grúa vale para qué vehículo

    Una tabla que dice, para cada tipo de vehículo, qué grúas pueden con él.

  • Lo que pide el cliente manda

    Si el servicio pide un tipo de grúa concreto, ese criterio prevalece sobre cualquier otro.

  • Lo que cada conductor puede hacer

    Desde el móvil declara si lleva remolque, si puede con rueda gemela y qué averías sabe reparar.

  • Hasta dónde llega sola

    Puede asignar ella, o proponer y esperar tu visto bueno.

  • A qué servicios mira cada regla

    A todos, a los de una compañía o una población, a los que piden un tipo de grúa o a los que dicen ciertas palabras; y si quieres, solo a ciertas horas. Acepta, rechaza con su motivo o lo deja a la oficina.

  • La compañía que exige motivo

    Si una compañía pide motivo en cada rechazo, Minerva no rechaza sola sus servicios: los deja a una persona, que elige el motivo que esa compañía acepta.

  • Lo que viene escrito a mano

    «Parking», «sótano», «rescate»: palabras que busca en la avería, las observaciones o la recogida. Al encontrarlas deja solo ciertos tipos de grúa, descarta otros o marca un rescate.

  • Lee la orden como una persona

    La inteligencia artificial lee el texto del servicio y saca la avería real, si hace falta rescate o plataforma, y si es un duplicado o la continuación de otro servicio de la misma matrícula.

  • Cuando no tiene instrucción

    Para cada caso difícil —no queda grúa del tipo pedido, ninguna va rotulada, la llamada no confirma la avería— eliges qué hace y cuánto espera antes de hacerlo.

  • Apagado, en pruebas o en real

    La aceptación, la lectura de la orden, la verificación, las llamadas y los avisos se encienden por separado. En pruebas enseña lo que haría sin tocar nada: así ves si acierta antes de fiarte.

Y ADEMÁS · ATENCIÓN DE LLAMADAS

El teléfono, atendido.

Coge el teléfono y responde con datos.

A la izquierda, lo que se oye. A la derecha, lo que hace por dentro mientras habla.

Lo que se oye

00:02

[Tu empresa], dígame.

00:04

Hola, buenas tardes. Quería saber cómo está mi coche.

00:07

¿Me facilita la matrícula, por favor?

00:11

Sí: 1974 KKT.

00:16

He encontrado el servicio. La grúa ya ha salido y se dirige hacia usted. ¿Desea alguna otra información?

00:21

Sí, ¿dónde lo van a llevar?

00:24

A vuestra base de la avenida de la Industria. La recogida figura en la carretera del Puerto, número 10.

00:31

Perfecto, gracias.

00:33

Gracias por llamar. Buenas tardes.

Lo que hace por dentro

00:02

Descuelga con el saludo de tu empresa y entra directa en la conversación.

00:07

Pide el único dato que necesita para localizar el servicio.

00:13

Consulta tu base de datos y encuentra el servicio por la matrícula.

00:16

Responde con el estado real: quién va, adónde lo lleva y de dónde lo recoge.

00:33

Se despide, guarda la transcripción y la grabación, y clasifica de qué iba la llamada.

Ejemplo con datos inventados. La forma del diálogo está tomada de llamadas reales ya atendidas por el sistema.

  • Habla como una persona

    Voz natural en español. Quien llama pregunta a su manera y ella responde a eso.

  • Pasa a tu equipo cuando toca

    Si el asunto pide una persona, transfiere la llamada al momento.

  • Reconoce un buzón de voz

    En las llamadas que hace ella, cuando salta un contestador cuelga discretamente y vuelve a intentarlo.

  • Todo queda escrito

    Cada conversación se guarda transcrita y grabada, atada al servicio del que se hablaba.

  • El guion lo escribes tú

    Cada situación —«¿cuánto falta?», «cambia el destino», «quiero hablar con alguien»— se escribe una vez: quién llama, qué pide y qué puede hacer la voz con el servicio.

  • Lo que dice, con tus palabras

    El saludo, la despedida, lo que dice cuando no entiende y cómo trata a un asegurado o a una compañía se reescriben desde los ajustes. También se elige la voz.

  • Solo la compañía cambia la población

    El asegurado puede cambiar la entrega dentro de su población; a otra, solo la compañía, desde un teléfono acreditado. Todo queda en el historial.

  • Llama ella, y se prueba sin llamar a nadie

    Verifica la avería, ofrece el servicio a un chofer sin aplicación y pasa recados al asegurado. En pruebas, cada llamada va a un móvil vuestro, para oírla antes que nadie.

ADEMÁS

Mientras nadie mira.

Llama, localiza, avisa y aprende sin que nadie se lo pida.

Cada empresa elige lo que le sirve: todo esto se configura, se enciende cuando interesa y se ajusta cuando cambia la forma de trabajar.

  • Llama al conductor accidentado

    Antes de mandar una grúa, llama a quien se ha quedado tirado para confirmar qué le pasa al coche y adónde quiere llevarlo. Lo que averigua decide qué grúa se manda.

  • Localiza a quien está perdido

    Le manda un mensaje con un enlace; al abrirlo, la posición llega a la oficina y al conductor de la grúa.

  • Aplicación para el conductor

    Cada conductor declara desde el móvil qué lleva y qué sabe reparar. Eso entra directamente en el reparto.

  • Canal de mensajes con la flota

    Los conductores hablan con la oficina por el chat de su propia aplicación: avisan de su disponibilidad, preguntan por un servicio, confirman. La operadora escribe a uno, a varios o a todos.

  • Aprende de lo que pasó

    Guarda cada decisión y su resultado, y compara lo que decidió con lo que acabó ocurriendo.

  • Revisa vuestra configuración

    Avisa cuando algo está mal escrito o falta por definir, y deja el cambio en manos de la oficina.

  • Deja el rastro de todo

    Cada llamada, cada reparto y cada cambio de estado quedan guardados con la hora exacta y con su autor.

EL PANEL

Las pantallas de Minerva.

Las condiciones se escriben aquí, y aquí se ve lo que decidió.

Pantallas del programa, con datos de demostración.

Pantalla de Minerva con las reglas de aceptación —a qué servicios mira cada una, qué decide, con qué motivo y a qué horas vale— y, debajo, los bloques de palabras que busca en el texto del servicio.
Las reglas de aceptación. A qué servicios mira cada una, qué decide y con qué motivo, y a qué horas vale; debajo, las palabras que Minerva busca en el texto del servicio y lo que hace al encontrarlas.
Los motores de Minerva, cada uno con lo que hace y su estado: apagado, en pruebas o en real.
Hasta dónde llega sola. Cada motor se enciende por separado: apagado, en pruebas —recomienda sin hacer nada— o en real.
Tabla de qué grúa puede con qué vehículo: una fila por categoría de vehículo, una columna por tipo de grúa y, en cada casilla, si la remolca o la repara en el sitio.
Qué grúa puede con qué vehículo. Una casilla por combinación, y en cada una si se remolca o se repara en el sitio.
Decisiones de Minerva sobre los servicios que entran: aceptar, rechazar o que lo mire la oficina, cada una con la regla que la explica.
Qué decidió y por qué. Cada servicio que entra queda con lo que Minerva recomendó y la regla que lo explica, y se ve si se hizo.
Lo habitual en cada decisión: los casos difíciles, lo que haría hoy Minerva, lo que elige la oficina con las veces de cada opción y sus últimos porqués.
Lo que aprende de la oficina. En cada caso difícil, lo que elige la oficina, cuántas veces y por qué; cuando algo es costumbre, Minerva lo hace sola si nadie decide.
Ajustes de la voz de Minerva: los mensajes de siempre —cuando no entiende, antes de pasar la llamada, al despedirse— y los tiempos de espera.
Lo que dice, con tus palabras. Cada frase de la voz y cada tiempo de espera se cambian desde los ajustes.
Lo que ve quien está perdido. Cuando al servicio le falta la posición exacta, al asegurado le llega un enlace por mensaje al móvil, por WhatsApp o por correo. Lo abre en el teléfono, pulsa el botón y su teléfono le pide permiso para compartir la ubicación: la posición entra en el servicio y la grúa sabe adónde ir.
La página en el móvil del asegurado: «Dónde está su vehículo», la matrícula y el botón naranja para compartir la ubicación.

APRENDE DE TU OFICINA

Aprende de ti.

De tus decisiones, no de los nombres de tu gente.

Cuando dos o tres grúas pueden hacer el mismo servicio, la máquina no tiene criterio y el operador sí: sabe cuál conviene, aunque no sepa explicar por qué. Ese criterio es el que el sistema mira y convierte en regla. No copiando lo que se hizo —copiar es quedarse también con los errores—, sino buscando lo que se repite de verdad y midiendo cuánto.

Y hay algo que ningún sistema de los que hemos visto podía hacer: este no sabe solo a quién se le asignó cada servicio, sabe cómo acabó. Lo que se valoró, la nota de calidad que se le puso, si hubo demora, si hubo reclamación. Así que no aprende a repartir como se reparte: aprende qué repartos salieron bien.

  • Tres cifras, y las tres tienen que salir

    Cuántas veces se ha dado la situación, qué proporción acabó igual, y cuántas veces más de lo normal es esa proporción. Un chofer que se lleva un tercio de una zona y un tercio de todo el trabajo no enseña nada; si se lleva un tercio de esa zona y uno de cada ocho servicios en general, ahí sí hay algo que aprender.

  • Las cuentas las hace el programa

    Las tres cifras salen de una consulta sobre los datos, no de un modelo de lenguaje leyendo casos sueltos y opinando. A la inteligencia artificial se le deja lo que hace bien: proponer qué combinaciones merece la pena mirar y redactar la nota en castellano.

  • Las notas hablan de condiciones, nunca de personas

    «Los rescates en parking cerrado los lleva quien tiene coche taller» sigue sirviendo cuando esa persona se va de la empresa. «Los lleva Fulano» no sirve al día siguiente.

  • Se guarda la foto del momento

    De cada asignación queda apuntado qué avería era y de qué tipo, si fue en parking cerrado, en carretera o en autopista, qué grúa acudió y con qué herramientas, qué sabe hacer ese chofer y en qué horario estaba. Y también quiénes podían haberlo hecho y no fueron: sin los descartados no se puede saber por qué ese y no otro.

  • Las razones que no están en ningún dato

    El administrador escribe en cada chofer y en cada grúa lo que explica su reparto: que uno es socio y por eso hace más horas, que una grúa es nueva y gasta menos. Sin esas razones, el análisis ve que a uno se le da más trabajo y no puede ver nunca por qué.

  • Lo que toca hacer, lo sabe el programa

    El repaso periódico no depende de que alguien se acuerde de lanzarlo: el programa sabe que le toca, deja constancia de cuándo lo hizo por última vez y avisa si lleva demasiado sin hacerse.

POR QUÉ ES DISTINTA

Tres en una.

Decide, reparte y habla. Las tres cosas, a la vez.

Decide y ejecuta

Acepta el servicio y lo asigna. Llega hasta el final, más allá de mandarte un aviso.

Reparte con criterio

Cercanía, carga de trabajo del día y lo que cada grúa puede hacer, a la vez y en cada servicio.

A tu manera

Sus reglas, su saludo y su tono los pones tú, y se cambian desde el panel en cualquier momento.

Siempre despierta

Noches, fines de semana y agosto, al mismo ritmo y con el mismo criterio que un martes por la mañana.

Se puede auditar

Cada decisión guarda su motivo y cada conversación su transcripción. Revisar qué pasó lleva segundos.

AVISOS

Avisa antes que nadie.

Cada estado tiene su tiempo, y si se pasa, avisa a quien toque.

Cada estado lleva sus minutos: pasados tantos, el servicio se pone en ámbar; pasados tantos más, en rojo; y si se quiere, suena. Lo fija cada empresa estado por estado, y puede además avisar a la compañía o al asegurado sin que nadie escriba nada.

Aparte están las alarmas de la flota: una grúa que lleva demasiado tiempo sin dar señal, un servicio que se demora, un chofer que rechaza, un servicio nuevo que entra. Cada una con su umbral y con la decisión de si además llega por correo.

Y el altavoz calla la bocina sin congelar la pantalla: los contadores siguen corriendo y las tarjetas siguen cambiando de color.

El asegurado no tiene que llamar para saber

Diez momentos del servicio pueden avisar a la persona que espera en la carretera: cuando se le asigna una grúa, cuando el operario sale, cuando llega, cuando se lleva el vehículo, cuando lo entrega, cuando algo se retrasa o cuando la grúa que necesita está terminando otro servicio, con la hora a la que se calcula que llegará. Cada uno se enciende por separado y se elige por dónde sale —correo, mensaje al móvil o una llamada de voz que se lo cuenta— y con qué palabras, porque el texto lo escribe cada empresa. Los que salen por escrito pueden llevar el enlace para seguir el servicio desde el móvil.

Ninguno viene encendido. Una empresa que no quiera avisar al asegurado no tiene que apagar nada, y la que quiera enciende solo los momentos que le interesan. Un aviso no sale dos veces por el mismo servicio aunque el estado vaya y venga.

Que el aviso se note, aunque no estés mirando

Un aviso que aparece en una pantalla que nadie tiene delante no ha avisado de nada. Por eso cada aviso lleva dicho cómo quiere llamar la atención, y se combinan: suena, hace parpadear la pestaña para que se vea desde otra, saca el aviso del sistema que se ve aunque el navegador esté detrás de otro programa, y los más urgentes dejan una tarjeta que no se va sola hasta que alguien la cierra.

Lo que no hace es interrumpir con una ventana que haya que contestar: un aviso informa, y lo que exige una respuesta es otra cosa. Un mensaje de un chofer sí la pide, y por eso abre su ventana en cualquier pantalla: salen todos los que esperan, por orden de llegada, y se contestan desde ahí. El mismo aviso no se repite a los pocos segundos, el altavoz los calla todos y el botón de no molestar hace que nada salga por sí solo en ninguna pantalla —ni la ventana de los mensajes, ni las tarjetas, ni el aviso del sistema—, aunque todo siga sonando.

Y cómo va todo, de un vistazo

Las estadísticas reúnen en una sola pantalla cómo va el servicio: cuánto tarda la grúa en llegar, repartido en tramos —menos de 30 minutos, de 30 a 45, de 45 a 60 y más—, frente a lo que se exige en cada uno, con un reloj por tramo que dice si se cumple. Al lado, los servicios que entran cada hora comparados con otros dos días, cuándo entra el trabajo a lo largo de la semana, los de cada día frente a los de hace un año, y lo que hace cada operario y cada compañía.

Los tramos y lo que se exige en cada uno los fija cada empresa, y todo se mira por periodo y por compañía, comparado con el mismo periodo del año anterior.

APLICACIÓN DEL OPERARIO

Habla con el operario.

Y lo que el operario le dice cambia las decisiones.

La aplicación cubre lo esperable —recepción del servicio, aceptación o rechazo motivado, cambios de estado, fotografías, las tres firmas del parte, registro de jornada y funcionamiento sin cobertura— y en eso no se distingue de otras. La diferencia está en el interlocutor.

Son tres aplicaciones, no una: la del chofer, la de la campa y la de fichar. Cada una tiene su dirección de descarga, siempre la misma, que entrega la última versión publicada. No hay que perseguir a nadie para que actualice ni pasar por una tienda.

La comunicación es conversada

El sistema le transmite el servicio por voz e insiste hasta recibir confirmación. El operario responde en lenguaje natural, por voz: zona de descarga prevista, hora estimada de liberación o situación encontrada en el punto. Y si al llegar la avería no es la que decía el servicio, lo dice: elige la de verdad de la lista o la escribe, y si no puede hacerlo, el servicio vuelve a la central.

Declara sus propias capacidades

Disponibilidad de remolque, rueda gemela o averías que puede resolver in situ. El sistema lo incorpora al criterio de asignación.

Registra las retiradas municipales

Nada más hacer la retirada que encarga el ayuntamiento, la apunta desde el terminal. Queda terminada y lista para facturar por la empresa del grupo que la cobra.

CONTROL DE PRESENCIA

El registro de jornada.

Cumple la ley y lo demuestra ante la Inspección.

El registro de jornada que exige la ley —artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores— va dentro del programa, no en una aplicación aparte que después haya que cuadrar. El operario ficha desde la aplicación del móvil o leyendo con él el QR de la pantalla del centro, y es el sistema el que decide si ese fichaje es una entrada o una salida: no hay que elegirlo. Cada fichaje se encadena con el anterior y se sella con hora certificada, así que el registro que se entregue meses después es el mismo que se hizo aquel día.

  • Se ficha por donde convenga

    La aplicación del móvil, el QR de la pantalla del centro, la etiqueta del centro o, por él, la oficina. Cada empresa activa los métodos que usa y decide cuáles tiene cada operario.

  • El QR de la pantalla caduca

    El QR que enseña el centro vive unos segundos, así que no vale uno copiado ni una foto guardada de otro día.

  • Cada método, donde vale

    El QR de la pantalla vale solo en la zona de ese centro, y solo ficha quien tenga ese método asignado. Lo que se sale de ahí se rechaza y se le dice por qué.

  • El registro no admite retoque

    Cada fichaje lleva la huella del anterior y una hora certificada por un tercero. Ninguno se borra: se desactiva, porque la jornada se conserva cuatro años.

  • Pantalla para la Inspección

    Cuando la Inspección de Trabajo reclama los registros, se le da un acceso temporal a una pantalla propia con lo que la norma exige, sin entrar en el resto del sistema.

  • Festivos y ausencias

    Los festivos se traen de las publicaciones oficiales y los locales se copian del año anterior; las ausencias justificadas se marcan por rango de fechas, y ese día queda fuera del cálculo.

Las incidencias las resuelve una persona

El sistema marca la jornada que no cuadra —un fichaje que falta, una salida sin su entrada, horas de más, un fichaje desde el móvil hecho fuera del centro y de las zonas donde esa persona ficha, o con una posición vieja o poco precisa— y el responsable la cierra con dos textos: una nota interna que no sale de la oficina y un mensaje que sí ve el operario. Cada día recibe por correo lo que le queda por revisar.

El operario ve lo suyo y puede reclamar

En la aplicación tiene sus jornadas del mes y las incidencias que le constan, con la respuesta del responsable. Si algo no cuadra, lo manda él con su explicación y queda constancia de quién lo pidió y cuándo.

Horarios, horas extra e informes

El horario previsto de cada operario, las horas de más que acumula y los informes de jornada por persona y por periodo.

Fichar es un botón y nada más

La aplicación de fichar no pregunta si se entra o se sale: eso lo decide el sistema por lo que ya consta del día.

MANTENIMIENTO DE LA FLOTA

Nada caducado sale.

No propone una grúa que no debería salir a carretera.

La ITV, el seguro, el tacógrafo, el permiso del chofer, su CAP y sus puntos tienen fecha, y el día que se pasa no se entera nadie hasta que hay una inspección, un parte o un siniestro. Aquí no depende de que alguien lleve el cuaderno al día: lo que caduca está declarado en el programa, y cuando algo bloqueante vence, esa grúa deja de aparecer entre las que el sistema propone. Y si alguien intenta asignarla a mano, tampoco le deja: le dice exactamente qué está vencido.

  • Cincuenta y dos cosas que vigilar, de serie

    Cuarenta del vehículo y doce de la persona, cada una con cada cuántos kilómetros o cada cuántos meses toca —lo primero que llegue— y con cuánta antelación avisa. Cada empresa quita las que no usa y ajusta el resto.

  • Tres niveles, y solo uno frena

    Aviso, obligatorio y bloqueante. Bloqueantes son la ITV, el seguro y el tacógrafo del vehículo, y el permiso de conducir, el CAP, la tarjeta de conductor y los puntos del carné de la persona. Sin eso en regla no hay servicio.

  • Una avería que inmoviliza cuenta igual

    La grúa que está en el taller con una reparación abierta que la deja parada tampoco entra en el reparto, sin que nadie tenga que acordarse de retirarla.

  • Cada vehículo y cada persona, lo suyo

    El plan propio afina o desactiva una partida para esa grúa o ese chofer sin tocar el catálogo de la empresa.

  • Repostajes y consumo

    Cada repostaje queda con sus litros y su kilometraje, y de ahí sale el consumo real de cada vehículo. Y el kilometraje sube solo: cada mañana se suman los kilómetros del día anterior con las posiciones del móvil, descartando los saltos del GPS.

  • El semáforo, donde se trabaja

    En la relación de la flota, en la pantalla de mantenimiento y en la pantalla principal. No hay que ir a buscarlo.

Cada intervención queda registrada con su garantía, así que una pieza que vuelve a fallar dentro del plazo consta y se reclama.

QUIÉN PUEDE QUÉ

Ver no es cambiar.

El operador ve las fichas. Modificarlas es otra cosa.

Ver y modificar son dos permisos distintos y se reparten por separado. El administrador de la empresa decide, apartado por apartado, qué puede mirar cada papel y qué puede cambiar: son cuarenta y nueve apartados, agrupados por materia, con sus dos casillas cada uno.

Y no es un adorno de la pantalla: lo que un operador no tiene, no le aparece en el menú, no se abre escribiendo la dirección a mano y no se guarda aunque se intente desde fuera del programa. Se comprueba en los tres sitios.

El administrador reparte dentro de su rango: puede quitar a los suyos lo que él mismo tenga, nunca dar más de lo que le corresponde.

PANTALLA PRINCIPAL

Como un puzle.

La pantalla principal se monta a tu gusto: de una a cinco zonas.

La pantalla principal se monta como uno quiera: de una a cinco zonas, en ciento veintiuna combinaciones, que son todas las maneras de partir una pantalla en esas zonas sin dejar huecos. Cada zona se agranda o se encoge arrastrando el borde que la separa de la de al lado, y las que tocan ese borde se ajustan solas.

Las piezas que se colocan son trece: los servicios nuevos sin aceptar, los que están sin asignar, los que están en curso, los aplazados y los finalizados; la flota y su mantenimiento; la campa y los vehículos en base; el chat con los choferes y las alarmas; la presencia del personal; y la facturación.

Cada persona compone la suya y la guarda con el nombre que quiera —la de la mañana, la del fin de semana, la del que solo lleva la campa—, y la encuentra igual entrando desde cualquier ordenador. No hay una pantalla de fábrica que haya que aguantar.

  • Todo en una pantalla: cinco zonas.

  • Cuatro zonas.

  • Tres zonas.

  • Dos zonas.

  • Una sola zona.

Otras combinaciones, con las mismas piezas.

  • Cinco zonas, con la campa en grande.

  • Cuatro zonas, asignados arriba.

  • Tres zonas, con la campa.

  • Dos zonas, a partes iguales.

  • Una sola zona: la campa.

Cada pieza lleva el color de su familia —servicios, flota, campa, personas, dinero, avisos—, y ese color la acompaña por todo el programa: en el menú, en la pantalla que abre y en las ventanas que salen de ella. Son ocho colores y no uno por pantalla, porque catorce tonos no los distingue nadie. El rojo y el naranja quedan fuera a propósito: aquí significan otra cosa, acción y urgencia.

LA CAMPA

Cada plaza, controlada.

El sistema sabe en qué plaza de la campa está cada vehículo.

El programa controla el estacionamiento en la campa e indica dónde se encuentra cada vehículo custodiado, quién lo trajo y cómo entró y salió: golpes, lo que le falta. El plano sigue el contorno real del terreno, que casi nunca es un rectángulo.

Una aplicación para la campa

Guarda las fotos del vehículo al entrar y al salir, y encuentra cualquier matrícula con todas las veces que ha estado allí.

El plano, en la pantalla principal

El mapa de la campa es una de las piezas del puzle: puede ocupar una zona de la pantalla principal o la pantalla entera.

Las estancias, facturadas

Se elige la compañía, o los particulares, y el periodo, y sale la factura con una línea por estancia, con sus días y sus extras, en la serie propia de la campa y con Verifactu.

ENTRADAABCDEFGHIJVehículo buscado · plaza F-12
Plano de ejemplo. Cada rectángulo es una plaza; las ocupadas llevan su vehículo y, en rojo, el que se está buscando. El recinto se dibuja con la forma real del terreno.

VALORACIÓN Y FACTURACIÓN

Se valora solo.

Y las diferencias con la compañía saltan sin ir a buscarlas.

La categoría del vehículo —peso, longitud y altura— determina a la vez qué grúa puede atenderlo y qué tarifa le corresponde. Al ser la misma tabla, la valoración no se teclea: se calcula.

Las facturas se emiten con Verifactu. Cada factura queda registrada en el momento de emitirla, encadenada con la anterior y con su código QR, y se remite a la Agencia Tributaria. Una vez registrada ya no se modifica: se rectifica o se anula. Es lo que exige el Real Decreto 1007/2023.

Y no se queda ahí: la inteligencia artificial aprende de los meses anteriores —de lo valorado, de lo liquidado por cada compañía y de lo que se corrigió— y con esa experiencia cada valoración sale más ajustada. Cuando la liquidación que llega no cuadra con la propia, la discrepancia queda a la vista en su pantalla, sin esperar al cierre del mes ni a que alguien se ponga a repasar facturas.

  • Kilómetros
  • Horas de trabajo
  • Horas de espera
  • Horas de rescate
  • Recargo de remolque
  • Gastos de gestión
  • Custodia en base
  • Festivo y nocturno
  • Peajes
  • Suplidos

Su valoración y la de la compañía, enfrentadas

Cuando la compañía comunica su valoración, queda registrada junto a la propia, y la desviación se mide por compañía, por concepto y por periodo. Lo aprendido en esos contrastes es lo que afina las valoraciones siguientes.

Cada valoración conserva su justificación

Guarda las características que tenía el vehículo cuando prestó el servicio, así que cualquier revisión posterior sigue cuadrando.

GESTIÓN Y PLANIFICACIÓN

Después del servicio.

Lo que sostiene la operación cuando el servicio ya ha terminado.

Detrás de cada entrega hay un cuadrante que hacer, unas comisiones que liquidar y unos tiempos que justificar ante la compañía.

Relación de la flota en el panel: cada operario con su vehículo, el código de su estado y dónde está o cuánto le queda de descanso.
La flota, operario a operario, con el código de estado de cada uno.

Un grupo de empresas, una sola instalación

Cada servicio, grúa, chofer, almacén y serie de facturas es de su empresa, y todas ven los servicios del grupo, con un filtro que elige de qué empresas. Cada una factura con sus series y envía sus facturas a Verifactu con su propio certificado, y cada compañía de asistencia manda los servicios a la que toca por su código de proveedor. El aviso a la DGT de las grúas en servicio también va por empresa, cada una con su certificado.

Los colaboradores

Cuando el servicio lo hace una empresa de grúas de fuera, se le da desde el propio servicio con lo que cuesta: queda en su historial, sigue sus estados como cualquier otro, y los informes dicen cuántos se le han dado a cada colaborador y cuánto han costado.

  • Distribución de la demanda

    Zonas y franjas con más servicios, como base para dimensionar los turnos y colocar los recursos.

  • Cuadrante del mes

    Quién lleva qué turno cada día, en una rejilla con el mes anterior como plantilla, y la respuesta a quién está de turno ahora mismo.

  • Comisiones

    Cálculo por los criterios que establezca la empresa, con su informe para pasarlo a nómina.

  • Rappel por compañía

    El de cada compañía se descuenta de lo valorado antes de calcular las comisiones.

  • Control horario

    Horas de presencia y horas efectivas registradas desde el propio terminal, unidas al cuadrante y al criterio de asignación.

  • Reparación in situ

    Resoluciones logradas y no logradas por operario y por vehículo taller: permite mandar las dudosas a quien mejor resultado acredita.

INTEGRACIÓN CON COMPAÑÍAS

Sin programar nada.

Lo que exige cada compañía es configuración, no programación.

Una exige motivo en cada rechazo. Otra no admite suplidos en factura. Otra retribuye la festividad y otra no. Otra quiere el parte firmado antes del cierre. Todo eso vive en la ficha de la compañía y se cambia sin tocar el programa.

Servicios en curso en el panel: cada uno con su compañía, el vehículo asistido, el código y el nombre de su estado y el operario que lo lleva.
Los servicios en curso, cada uno con su compañía y su estado.

Recepción directa

La compañía deposita el servicio en el sistema en cuanto lo genera, sin plataformas ajenas por medio.

Consulta periódica

Para las que no depositan, el sistema pregunta con la frecuencia acordada y recoge el servicio en cuanto aparece.

Comunicación de vuelta

Aceptación, rechazo, cada cambio de estado, posición del vehículo, parte de trabajo y facturación.

Incorporar una compañía nueva consiste en trasladar su manual de conexión a la correspondencia de campos. Sin desarrollo a medida.

LO BÁSICO

También lo de siempre.

Lo que hace cualquier programa de flota, aquí también está.

  • Cada paso, con su hora

    Cada cambio de estado queda con su hora, su operario y su vehículo: treinta y dos estados, del pendiente al finalizado, para contestar a la compañía cuando pregunta.

  • Dónde está cada grúa

    La posición sale del móvil del operario y del localizador de la grúa, se ve en el mapa con el color de su situación y llega a la compañía mientras dura el servicio.

  • Y a la DGT

    La de las grúas en servicio se envía de forma continua a la Dirección General de Tráfico, como exige la norma, sin instalar nada más.

Y también: los avisos al móvil del chofer —un servicio asignado, uno retirado o un mensaje de la oficina— suenan aunque la aplicación esté dormida; y el programa tiene publicada la declaración responsable que la normativa de Verifactu pide a todo programa de facturación.

IDIOMAS

En diez idiomas.

Cada persona trabaja en el suyo.

Las pantallas del programa, sus manuales y las tres aplicaciones del móvil salen en el idioma de cada persona: español, francés, inglés, alemán, portugués, italiano, árabe —con las pantallas de derecha a izquierda—, catalán, gallego y vasco.