La asignación de recursos y la atención telefónica dejan de depender de
quién esté en sala: las resuelve la inteligencia artificial, las
veinticuatro horas y con el mismo criterio.
Sistema totalmente responsive para poder usarlo en cualquier dispositivo.
EL DIFERENCIAL
Dos procesos que hoy exigen turnos,relevos y guardias, resueltos por el sistema.
Repartir los servicios y atender el teléfono son las dos funciones que
obligan a mantener sala cubierta las veinticuatro horas del año.
Sin turnos de noche, sin guardias de fin de semana, sin bajas ni
faltas de asistencia, y con el mismo criterio en agosto que en
diciembre. Un temporal o una punta de invierno se absorben sin reforzar el
turno, y el equipo pasa de repartir a supervisar.
TELÉFONO
Atención telefónica sin operador
La llamada con el asegurado, en curso, vista desde el panel.
El sistema atiende la llamada, conversa con el conductor, identifica el
vehículo, determina la incidencia y el destino, y lo registra en el
expediente. Deriva a una persona cuando el caso lo requiere.
«Buenas noches. ¿Me indica la matrícula, por favor? … ¿El vehículo
arranca? … ¿Prefiere su taller habitual o el más cercano?»
También emite llamadas: contacta con el asegurado antes de movilizar la
grúa para confirmar la avería real, porque la descripción que
llega de la compañía no siempre coincide con lo que hay en
carretera. De esa verificación depende el vehículo que se
envía, y con él el coste del servicio.
REPARTO
Asignación automática de recursos
La propuesta del sistema para un servicio sin asignar.
Cruza el peso y las dimensiones del vehículo asistido con la capacidad
de cada grúa, su posición, el tiempo real de desplazamiento por
carretera, la carga de trabajo de cada operario y las capacidades que
tiene declaradas. Y resuelve.
«Toni Serra, vehículo taller: único compatible con un estacionamiento
de 2,20 m de gálibo. Tiempo estimado de llegada, 11 minutos.»
La decisión se entrega motivada y con los descartes a la
vista. El responsable la confirma o la modifica, y entonces el
sistema registra el motivo. El criterio es idéntico a las cuatro de la
madrugada que a mediodía.
CRITERIOS DE ASIGNACIÓN
La máquina determina el vehículo quepuede y el operario que corresponde.
Que pueda es una cuestión técnica: peso, dimensiones y gálibo deben
cumplirse. Que corresponda es una cuestión de reparto: proximidad, carga de
la jornada y disponibilidad efectiva. Se resuelven a la vez, con magnitudes
medibles y no con etiquetas.
La ficha del vehículo: de aquí salen las magnitudes que decide el reparto.
Peso
Tara del vehículo asistido frente a la capacidad de carga y de remolcaje de cada grúa.
Dimensiones
Longitud de plataforma y altura máxima de carga frente al vehículo que hay que transportar.
Gálibo
Estacionamiento subterráneo o con limitación de altura: solo admite vehículo taller.
Tracción
Un vehículo de tracción total no admite remolcado. Si procede transporte, exige plataforma.
Tipo de avería
Cada avería tiene definidos los vehículos que pueden atenderla, incluida la reparación in situ.
Exigencias de la compañía
Rotulación exigida, medio solicitado y condiciones particulares de cada contrato.
Descanso obligatorio
Un operario en pausa entra en el reparto según el tiempo que le reste, que se suma al de llegada.
Radio de actuación
Cada tipo de vehículo tiene definida su distancia máxima de desplazamiento.
Entre los vehículos compatibles, el orden de preferencia lo define cada
empresa: tiempo de llegada, reparto equitativo de la carga, valoración del
operario o la combinación que se establezca. Cuando ningún recurso cumple,
el aviso dice qué criterio ha dejado la selección vacía.
Las características del vehículo salen de la matrícula
Peso y dimensiones se recuperan solos, sin teclear nada. Son los datos de los que depende toda la decisión posterior.
Catálogo compartido de vehículos carrozados
Las medidas reales de un carrozado especial no constan en su ficha técnica. Cada servicio atendido las incorpora a un catálogo común. Es el único activo que mejora con el uso.
TRAZABILIDAD
Un servicio, minuto a minuto.
Cuando una compañía reclama información, la respuesta no puede ser «lo
lleva un operario». Cada transición queda registrada con su hora, su
operario y su vehículo. Estos son siete de los treinta y dos estados
que trae el sistema; el resto cubre lo que se aparta del curso normal.
08:14
10
Pendiente
08:14
21
Asignado
08:15
30
Operario en camino
08:41
40
Siniestro localizado
08:52
62
Transporte a taller
09:20
72
Entregado en taller
09:21
80
Finalizado
Y avisa antes de que llame la compañía
Cada estado lleva sus minutos: pasados tantos, el servicio se pone en
ámbar; pasados tantos más, en rojo; y si se quiere, suena. Lo fija cada
empresa estado por estado, y puede además avisar a la compañía o al
asegurado sin que nadie escriba nada.
Aparte están las alarmas de la flota: una grúa que lleva demasiado tiempo
sin dar señal, un servicio que se demora, un chofer que rechaza, un
servicio nuevo que entra. Cada una con su umbral y con la decisión de si
además llega por correo.
Y hay un botón de no molestar que calla la bocina sin congelar la
pantalla: los contadores siguen corriendo y las tarjetas siguen
cambiando de color.
APLICACIÓN DEL OPERARIO
El sistema habla con el operario, y loque este declara cambia las decisiones.
La aplicación cubre lo esperable —recepción del servicio, aceptación o
rechazo motivado, cambios de estado, fotografías, las tres firmas del
parte, registro de jornada y funcionamiento sin cobertura— y en eso no se
distingue de otras. La diferencia está en el interlocutor.
Son tres aplicaciones, no una: la del chofer, la de la
campa y la de fichar. Cada una tiene su dirección de descarga, siempre la
misma, que entrega la última versión publicada. No hay que perseguir a
nadie para que actualice ni pasar por una tienda.
La comunicación es conversada
El sistema le transmite el servicio por voz e insiste hasta recibir
confirmación. El operario responde en lenguaje natural, por voz o por
mensaje: zona de descarga prevista, hora estimada de liberación o
situación encontrada en el punto.
Declara sus propias capacidades
Disponibilidad de remolque, rueda gemela o averías que puede resolver
in situ. Lo que declara el operario manda sobre el
catálogo, y el sistema lo incorpora al criterio de asignación.
CONTROL DE PRESENCIA
Cumple la ley del registro de jornada,y lo demuestra ante la Inspección.
El registro de jornada que exige la ley —artículo 34.9 del Estatuto de los
Trabajadores— va dentro del programa, no en una aplicación aparte que
después haya que cuadrar. El operario ficha desde el móvil, desde el
navegador, leyendo el código de la pantalla del centro o por mensajería, y
es el sistema el que decide si ese fichaje es una entrada o una
salida: no hay que elegirlo. Cada fichaje se encadena con el
anterior y se sella con hora certificada, así que el registro que se
entregue meses después es el mismo que se hizo aquel día.
Se ficha por donde convenga
Móvil, navegador, código en la pantalla del centro, mensajería o la posición del terminal. Cada empresa activa los métodos que usa y decide cuáles tiene cada operario.
El código de la pantalla caduca
El código que se muestra en el centro vive unos segundos. Por mensajería se exige la foto tomada dentro de esa ventana, para que no valga una guardada de otro día.
Fuera de la zona no cuenta
Los métodos que lo requieran comprueban que el fichaje se hace en el centro o dentro de la zona autorizada, y que ese operario tiene ese método asignado.
El registro no admite retoque
Cada fichaje lleva la huella del anterior y una hora certificada por un tercero. Ninguno se borra: se desactiva, porque la jornada se conserva cuatro años.
Pantalla para la Inspección
Cuando la Inspección de Trabajo reclama los registros, se le da un acceso temporal a una pantalla propia con lo que la norma exige, sin entrar en el resto del sistema.
Festivos y ausencias
Los festivos se traen de las publicaciones oficiales y los locales se copian del año anterior; las ausencias justificadas se marcan por rango de fechas, y ese día queda fuera del cálculo.
Las incidencias las resuelve una persona
El sistema marca la jornada que no cuadra —un fichaje que falta, una
salida sin su entrada, horas de más— y el responsable la cierra con dos
textos: una nota interna que no sale de la oficina y un mensaje que sí
ve el operario. Cada día recibe por correo lo que le queda por revisar.
El operario ve lo suyo y puede reclamar
En la aplicación tiene sus jornadas del mes y las incidencias que le
constan, con la respuesta del responsable. Si algo no cuadra, lo manda
él con su explicación y queda constancia de quién lo pidió y cuándo.
Horarios, horas extra e informes
El horario previsto de cada operario, las horas de más que acumula y
los informes de jornada por persona y por periodo.
Fichar es un botón y nada más
La aplicación de fichar no pregunta si se entra o se sale: eso lo decide
el sistema por lo que ya consta del día.
LOCALIZACIÓN
Localizar la flota lo hace cualquiera.Este además cumple con la DGT.
Saber dónde está y cómo está cada vehículo es una función básica, y aquí
está por la misma razón que el resto: porque hace falta. Lo que importa es
a dónde va esa posición. Se obtiene del terminal del operario y del
localizador de la grúa, se pinta en pantalla, se remite a la compañía
mientras el servicio está activo y se envía de forma continua a la
Dirección General de Tráfico para los vehículos en servicio, como exige la
norma vigente. Sin instalar nada más.
Cada vehículo se representa con el color de su estado. El panel lateral
recoge la relación completa y la ficha del seleccionado: última posición
recibida, capacidad, servicios de la jornada y hora de inicio.
MANTENIMIENTO DE LA FLOTA
El programa no propone una grúaque no debería salir a carretera.
La ITV, el seguro, el tacógrafo, el permiso del chofer, su CAP y sus
puntos tienen fecha, y el día que se pasa no se entera nadie hasta que hay
una inspección, un parte o un siniestro. Aquí no depende de que alguien
lleve el cuaderno al día: lo que caduca está declarado en el programa, y
cuando algo bloqueante vence, esa grúa deja de aparecer entre las
que el sistema propone. Y si alguien intenta asignarla a mano,
tampoco le deja: le dice exactamente qué está vencido.
Cincuenta y dos cosas que vigilar, de serie
Cuarenta del vehículo y doce de la persona, cada una con cada cuántos kilómetros o cada cuántos meses toca —lo primero que llegue— y con cuánta antelación avisa. Cada empresa quita las que no usa y ajusta el resto.
Tres niveles, y solo uno frena
Aviso, obligatorio y bloqueante. Bloqueantes son la ITV, el seguro y el tacógrafo del vehículo, y el permiso de conducir, el CAP, la tarjeta de conductor y los puntos del carné de la persona. Sin eso en regla no hay servicio.
Una avería que inmoviliza cuenta igual
La grúa que está en el taller con una reparación abierta que la deja parada tampoco entra en el reparto, sin que nadie tenga que acordarse de retirarla.
Cada vehículo y cada persona, lo suyo
El plan propio afina o desactiva una partida para esa grúa o ese chofer sin tocar el catálogo de la empresa.
Repostajes y consumo
Cada repostaje queda con sus litros y su kilometraje, y de ahí sale el consumo real de cada vehículo.
El semáforo, donde se trabaja
En la relación de la flota, en la pantalla de mantenimiento y en la pantalla principal. No hay que ir a buscarlo.
Cada intervención queda registrada con su garantía, así que una pieza que
vuelve a fallar dentro del plazo consta y se reclama.
QUIÉN PUEDE QUÉ
El operador ve las fichas.Modificarlas es otra cosa.
Ver y modificar son dos permisos distintos y se reparten por separado. El
administrador de la empresa decide, apartado por apartado, qué puede mirar
cada papel y qué puede cambiar: son cuarenta y nueve apartados, agrupados
por materia, con sus dos casillas cada uno.
Y no es un adorno de la pantalla: lo que un operador no tiene, no le
aparece en el menú, no se abre escribiendo la dirección a mano y no se
guarda aunque se intente desde fuera del programa. Se comprueba en
los tres sitios.
El administrador reparte dentro de su rango: puede quitar a los suyos lo
que él mismo tenga, nunca dar más de lo que le corresponde.
PANTALLA PRINCIPAL
La pantalla principal se monta comoun puzle: de una a cinco zonas.
La pantalla principal se monta como uno quiera: de una a cinco zonas, en
ciento veintiuna combinaciones, que son todas las maneras
de partir una pantalla en esas zonas sin dejar huecos. Cada zona se
agranda o se encoge arrastrando el borde que la separa de la de al lado, y
las que tocan ese borde se ajustan solas.
Las piezas que se colocan son trece: los servicios nuevos sin aceptar, los
que están sin asignar, los que están en curso, los aplazados y los
finalizados; la flota y su mantenimiento; la campa y los vehículos en
base; el chat con los choferes y las alarmas; la presencia del personal; y
la facturación.
Cada persona compone la suya y la guarda con el nombre que
quiera —la de la mañana, la del fin de semana, la del que solo
lleva la campa—, y la encuentra igual entrando desde cualquier ordenador.
No hay una pantalla de fábrica que haya que aguantar.
Vehículos
Servicios pendientes
Servicios asignados
Servicios aplazados
Mapa de la campa
Todo en una pantalla: cinco zonas.
Pendientes
Asignados
Aplazados
Vehículos
Cuatro zonas.
Asignados
Pendientes
Vehículos
Tres zonas.
Asignados
Mapa de la campa
Dos zonas.
Servicios asignados
Una sola zona.
Otras combinaciones, con las mismas piezas.
Mapa de la campa
Pendientes
Asignados
Aplazados
Vehículos
Cinco zonas, con la campa en grande.
Asignados
Pendientes
Aplazados
Campa
Cuatro zonas, asignados arriba.
Mapa de la campa
Asignados
Vehículos
Tres zonas, con la campa.
Pendientes
Asignados
Dos zonas, a partes iguales.
Mapa de la campa
Una sola zona: la campa.
Cada pieza lleva el color de su familia —servicios, flota, campa,
personas, dinero, avisos—, y ese color la acompaña por todo el programa:
en el menú, en la pantalla que abre y en las ventanas que salen de ella.
Son ocho colores y no uno por pantalla, porque catorce tonos no los
distingue nadie. El rojo y el naranja quedan fuera a propósito: aquí
significan otra cosa, acción y urgencia.
LA CAMPA
El sistema controla la campa:en qué plaza está cada vehículo.
El programa controla el estacionamiento en la campa e indica dónde se
encuentra cada vehículo custodiado. El plano sigue el contorno real del
terreno, que casi nunca es un rectángulo.
Una aplicación para la campa
Lee la matrícula con la cámara, guarda las fotos del vehículo al entrar y al salir, y encuentra cualquier matrícula con todas las veces que ha estado allí. Los vehículos se clasifican a mano o de forma automática, con la ayuda de la inteligencia artificial.
El plano, en la pantalla principal
El mapa de la campa es una de las piezas del puzle: puede ocupar una zona de la pantalla principal o la pantalla entera.
Plano de ejemplo. Cada rectángulo es una plaza; las ocupadas llevan su
vehículo y, en rojo, el que se está buscando. El recinto se dibuja con
la forma real del terreno.
VALORACIÓN Y FACTURACIÓN
El servicio se valora solo, y lasdiferencias saltan sin ir a buscarlas.
La categoría del vehículo —peso, longitud y altura— determina a la vez qué
grúa puede atenderlo y qué tarifa le corresponde. Al ser la misma tabla, la
valoración no se teclea: se calcula.
Las facturas se emiten con Verifactu. Cada factura queda
registrada en el momento de emitirla, encadenada con la anterior y con su
código QR, y se remite a la Agencia Tributaria. Una vez registrada ya no
se modifica: se rectifica o se anula. Es lo que exige el Real Decreto
1007/2023.
Y no se queda ahí: la inteligencia artificial aprende de los meses
anteriores —de lo valorado, de lo liquidado por cada compañía y de
lo que se corrigió— y con esa experiencia cada valoración sale más
ajustada. Cuando la liquidación que llega no cuadra con la propia, el
aviso salta solo y en el momento, sin esperar al cierre
del mes ni a que alguien se ponga a repasar facturas.
Kilómetros
Horas de trabajo
Horas de espera
Horas de rescate
Recargo de remolque
Gastos de gestión
Custodia en base
Festivo y nocturno
Peajes
Suplidos
Su valoración y la de la compañía, enfrentadas
Cuando la compañía comunica su valoración, queda registrada junto a la propia, y la desviación se mide por compañía, por concepto y por periodo. Lo aprendido en esos contrastes es lo que afina las valoraciones siguientes.
Los PDF que llegan se dan de alta solos
Albaranes y facturas remitidos por las compañías en PDF se interpretan y se incorporan sin intervención, identificando empresa y compañía por el propio documento.
Cada valoración conserva su justificación
Guarda las características que tenía el vehículo cuando prestó el servicio, así que cualquier revisión posterior sigue cuadrando.
Los peajes entran por el telepeaje
El importe se imputa al servicio en curso a través del dispositivo de telepeaje del vehículo.
GESTIÓN Y PLANIFICACIÓN
Lo que sostiene la operacióncuando el servicio ya ha terminado.
Detrás de cada entrega hay un cuadrante que hacer, unas comisiones que
liquidar y unos tiempos que justificar ante la compañía.
La flota, operario a operario, con el código de estado de cada uno.
Aprovechamiento del retorno
Cuando un operario comunica su zona de descarga, el sistema busca servicios compatibles por allí que pueda asumir al terminar.
Distribución de la demanda
Zonas y franjas con más servicios, como base para dimensionar los turnos y colocar los recursos.
Cuadrante automático
Definidos los turnos y quién los cubre, el cuadrante mensual sale sin hacerlo a mano.
Comisiones
Cálculo por los criterios que establezca la empresa, con su informe para pasarlo a nómina.
Control horario
Horas de presencia y horas efectivas registradas desde el propio terminal, unidas al cuadrante y al criterio de asignación.
Reparación in situ
Resoluciones logradas y no logradas por operario y por vehículo taller: permite mandar las dudosas a quien mejor resultado acredita.
INTEGRACIÓN CON COMPAÑÍAS
Lo que exige cada compañía esconfiguración, no programación.
Una exige motivo en cada rechazo. Otra no admite suplidos en factura. Otra
retribuye la festividad y otra no. Otra quiere el parte firmado antes del
cierre. Todo eso vive en la ficha de la compañía y se cambia sin tocar el
programa.
Los servicios en curso, cada uno con su compañía y su estado.
Recepción directa
La compañía deposita el servicio en el sistema en cuanto lo genera, sin plataformas ajenas por medio.
Consulta periódica
Para las que no depositan, el sistema pregunta con la frecuencia acordada y recoge el servicio en cuanto aparece.
Comunicación de vuelta
Aceptación, rechazo, cada cambio de estado, posición del vehículo, parte de trabajo y facturación.
Incorporar una compañía nueva consiste en trasladar su manual de conexión a
la correspondencia de campos. Sin desarrollo a medida.
APRENDE DE SU OFICINA
Aprende de sus decisiones,no de los nombres de su gente.
Cuando dos o tres grúas pueden hacer el mismo servicio, la máquina no
tiene criterio y el operador sí: sabe cuál conviene, aunque no sepa
explicar por qué. Ese criterio es el que el sistema mira y convierte en
regla. No copiando lo que se hizo —copiar es quedarse también con los
errores—, sino buscando lo que se repite de verdad y midiendo cuánto.
Y hay algo que ningún sistema de los que hemos visto podía hacer: este no
sabe solo a quién se le asignó cada servicio, sabe cómo
acabó. Lo que se valoró, la nota de calidad que se le puso, si
hubo demora, si hubo reclamación. Así que no aprende a repartir como se
reparte: aprende qué repartos salieron bien.
Tres cifras, y las tres tienen que salir
Cuántas veces se ha dado la situación, qué proporción acabó igual, y cuántas veces más de lo normal es esa proporción. Un chofer que se lleva un tercio de una zona y un tercio de todo el trabajo no enseña nada; si se lleva un tercio de esa zona y uno de cada ocho servicios en general, ahí sí hay algo que aprender.
Las cuentas las hace el programa
Las tres cifras salen de una consulta sobre los datos, no de un modelo de lenguaje leyendo casos sueltos y opinando. A la inteligencia artificial se le deja lo que hace bien: proponer qué combinaciones merece la pena mirar y redactar la nota en castellano.
Las notas hablan de condiciones, nunca de personas
«Los rescates en parking cerrado los lleva quien tiene coche taller» sigue sirviendo cuando esa persona se va de la empresa. «Los lleva Fulano» no sirve al día siguiente.
Se guarda la foto del momento
De cada asignación queda apuntado qué avería era y de qué tipo, si fue en parking cerrado, en carretera o en autopista, qué grúa acudió y con qué herramientas, qué sabe hacer ese chofer y en qué horario estaba. Y también quiénes podían haberlo hecho y no fueron: sin los descartados no se puede saber por qué ese y no otro.
Las razones que no están en ningún dato
El administrador escribe en cada chofer y en cada grúa lo que explica su reparto: que uno es socio y por eso hace más horas, que una grúa es nueva y gasta menos. Sin esas razones, el análisis ve que a uno se le da más trabajo y no puede ver nunca por qué.
Lo que toca hacer, lo sabe el programa
El repaso periódico no depende de que alguien se acuerde de lanzarlo: el programa sabe que le toca, deja constancia de cuándo lo hizo por última vez y avisa si lleva demasiado sin hacerse.
SISTEMA EN EXPLOTACIÓN
La capa que decide lleva mesesfuncionando sobre una instalación real.
El componente que acepta servicios, asigna recursos y atiende la telefonía
está en producción en una empresa de asistencia en carretera. La gestión de
flota de esta página se construye sobre esa base.